La gente pasea a mi alrededor, sonriente, animada. Muchos llevan ramos de flores o comentan animadamente algo con sus parejas.
¿Qué ocurre? ¿Acaso el mundo se ha vuelto loco? Me pregunto.
De repente recuerdo. ¡Claro! Es ese día en el que todo el mundo grita a cuatro vientos que está enamorado. Bueno, no todo el mundo. Hay gente como yo, gente que intenta ocultar y negar ese amor.
Unas tímidas lágrimas resbalan por mis mejillas.
No está bien recordar que hoy es catorce de febrero. No para mí.
Cuando pienso en el amor que siento solo tengo una certeza, él no siente lo mismo. No seremos una de esas parejas que pasean animadas, que se hacen regalos, que son tan felices...
Seré, tan solo, esa triste solitaria, que recuerda un amor perdido... tan lejano ya.
Mi propia historia
Mi día a día. Mis relatos, mis miedos, mis emociones...
lunes, 14 de febrero de 2011
sábado, 5 de febrero de 2011
Love is like music
Era incapaz de no pensar en él al ver aquella imagen.
“El amor es como la música”… ¡Cuánta razón!
Había leído varios comentarios sobre aquel dibujo, sobre aquella frase. Pero nadie lo había entendido como yo. El amor es bonito como la música… Esa era la conclusión a la que llegaba la mayoría de la gente, pero no era mi concusión.
Para mí, aquella imagen, quería decir mucho más.
A todas las personas no les gusta el mismo tipo de música, la misma canción… la misma persona. No son iguales todas las historias de amor.
El amor tiene, además, muchas facetas. Es como una canción que te emociona, que puede hacerte reír, puede hacerte llorar…
Mientras observaba aquellos corazones las lágrimas comenzaban a descender por mi rostro, unas detrás de otras. No era capaz de evitar evocar su imagen, él, mi música.
lunes, 31 de enero de 2011
Amame
- ¿Sabes? Cada día que paso a tu lado tengo más miedo.
- ¿Miedo? ¿De qué?
- De enamorarme loca, perdida e irremediablemente.
- Yo creía que esa era nuestra intención. Enamorarnos el uno del otro, así, locamente.
- Pero tú... Sabes bien a que me refiero. ¿Y si me enamoro y luego...?
- ¿Se acaba? ¿Es eso, verdad? Tienes miedo a que te deje, a que me vaya...
Agaché la cabeza e intenté controlar las lágrimas. Había estropeado un momento tan bonito.
- Mírame. No estoy enfadado.
Lo miré sorprendida.
- Lo único que quiero que sepas es que no voy a dejarte. No estoy jugando contigo... No esta vez.
- Prometemelo.
- Te lo prometo. Pero tú... amame.
- Siempre lo haré.
- ¿Miedo? ¿De qué?
- De enamorarme loca, perdida e irremediablemente.
- Yo creía que esa era nuestra intención. Enamorarnos el uno del otro, así, locamente.
- Pero tú... Sabes bien a que me refiero. ¿Y si me enamoro y luego...?
- ¿Se acaba? ¿Es eso, verdad? Tienes miedo a que te deje, a que me vaya...
Agaché la cabeza e intenté controlar las lágrimas. Había estropeado un momento tan bonito.
- Mírame. No estoy enfadado.
Lo miré sorprendida.
- Lo único que quiero que sepas es que no voy a dejarte. No estoy jugando contigo... No esta vez.
- Prometemelo.
- Te lo prometo. Pero tú... amame.
- Siempre lo haré.
Cuando el sol se oculta
Oía unos pasos, lentos, silenciosos.
Todas las noches los mismos pasos, con la misma cadencia, el mismo eco que retumbaba en toda la casa.
Pero siempre se detenían en la puerta de su habitación, y un par de veces que había intentado ver algo no había encontrado a nadie.
Empezaba a pensar que se había vuelto loca.
Tenía tanto miedo que había acabado por poner varias alarmas, sensores y en un acto de desesperación incluso se había comprado un perro guardián.
- Estoy obsesionada - se repetía una y otra vez.
Pero aquellos pasos eran tan reales, no podían ser imaginaciones suyas.
Había llegado a temer por su propia vida, aunque no se le había acercado nadie.
Lo peor era que, excepto ella, nadie tenía las llaves de casa, además, la alarma no había sonado ni una sola vez.
Una noche decidió colocarse en la puerta de la casa, a esperar a que llegase su extraño visitante.
Estaba a punto de dormirse, agotada, cuando una sombra captó su atención.
- ¿Quién es? - preguntó alarmada.
Un hombre se acercó a ella lentamente.
La cabeza le daba vueltas, estaba muy nerviosa.
- Hola - el hombre la abrazó dulcemente - Siento haberte asustado.
Ella ya no tenía miedo. Conocía aquel hombre, amaba a aquel hombre.
- Venía todas las noches - reconoció - Pero nunca tuve el valor de confesartelo.
Un dulce beso.
Ahora el miedo es tan solo un vago recuerdo.
Ambos son felices.
Todas las noches los mismos pasos, con la misma cadencia, el mismo eco que retumbaba en toda la casa.
Pero siempre se detenían en la puerta de su habitación, y un par de veces que había intentado ver algo no había encontrado a nadie.
Empezaba a pensar que se había vuelto loca.
Tenía tanto miedo que había acabado por poner varias alarmas, sensores y en un acto de desesperación incluso se había comprado un perro guardián.
- Estoy obsesionada - se repetía una y otra vez.
Pero aquellos pasos eran tan reales, no podían ser imaginaciones suyas.
Había llegado a temer por su propia vida, aunque no se le había acercado nadie.
Lo peor era que, excepto ella, nadie tenía las llaves de casa, además, la alarma no había sonado ni una sola vez.
Una noche decidió colocarse en la puerta de la casa, a esperar a que llegase su extraño visitante.
Estaba a punto de dormirse, agotada, cuando una sombra captó su atención.
- ¿Quién es? - preguntó alarmada.
Un hombre se acercó a ella lentamente.
La cabeza le daba vueltas, estaba muy nerviosa.
- Hola - el hombre la abrazó dulcemente - Siento haberte asustado.
Ella ya no tenía miedo. Conocía aquel hombre, amaba a aquel hombre.
- Venía todas las noches - reconoció - Pero nunca tuve el valor de confesartelo.
Un dulce beso.
Ahora el miedo es tan solo un vago recuerdo.
Ambos son felices.
Sonrisas
Sonrisas
Tan necesarias.
Las que nos dan tanta felicidad.
A veces, falsas.
A veces, de plenitud.
Las que tratamos de ocultar.
Las que mostramos.
Todo lo que queremos y lo que nos angustia
puede esconderse en una sola sonrisa.
domingo, 30 de enero de 2011
¿Quiénes somos?
Nos solemos esconder tras capas de mentiras o indiferencia, todo el mundo lo hace, es un escudo protector.
Ocultos en esa protección dejamos que ciertas cosas no nos afecten, pensamos más en nosotros mismos, y no nos damos cuenta, en ocasiones, del sufrimiento ajeno.
Otras personas olvidan crear su escudo, se dejan tan solo la piel y reciben sin posible protección todo el daño, el suyo y el del resto.
Ocultos en esa protección dejamos que ciertas cosas no nos afecten, pensamos más en nosotros mismos, y no nos damos cuenta, en ocasiones, del sufrimiento ajeno.
Otras personas olvidan crear su escudo, se dejan tan solo la piel y reciben sin posible protección todo el daño, el suyo y el del resto.
No es bueno ni una cosa ni la otra.
Debemos saber ponernos en el lugar del otro y mantenernos en el nuestro.
Asi que... ¡Ponte la ropa, sonríe y sal a disfrutar!
Colores
Colores, colores, colores...
A veces lo vemos todo en blanco y negro. Todo es malo o todo es bueno.
Sin embargo, existen los colores, los matices.
Cada momento puede tener cosas buenas, cosas malas, cosas que nos resultan indiferentes, diferencias...
Es similar a un paisaje, con cosas magnificas, cosas que "sobran", y esas cosas en las que no nos fijamos.
Seguramente si empezaramos a mirar la vida a color y no en blanco y negro, todo iría mejor, todo tendría más valor.
A veces lo vemos todo en blanco y negro. Todo es malo o todo es bueno.
Sin embargo, existen los colores, los matices.
Cada momento puede tener cosas buenas, cosas malas, cosas que nos resultan indiferentes, diferencias...
Es similar a un paisaje, con cosas magnificas, cosas que "sobran", y esas cosas en las que no nos fijamos.
Seguramente si empezaramos a mirar la vida a color y no en blanco y negro, todo iría mejor, todo tendría más valor.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)






