- ¿Sabes? Cada día que paso a tu lado tengo más miedo.
- ¿Miedo? ¿De qué?
- De enamorarme loca, perdida e irremediablemente.
- Yo creía que esa era nuestra intención. Enamorarnos el uno del otro, así, locamente.
- Pero tú... Sabes bien a que me refiero. ¿Y si me enamoro y luego...?
- ¿Se acaba? ¿Es eso, verdad? Tienes miedo a que te deje, a que me vaya...
Agaché la cabeza e intenté controlar las lágrimas. Había estropeado un momento tan bonito.
- Mírame. No estoy enfadado.
Lo miré sorprendida.
- Lo único que quiero que sepas es que no voy a dejarte. No estoy jugando contigo... No esta vez.
- Prometemelo.
- Te lo prometo. Pero tú... amame.
- Siempre lo haré.

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