domingo, 30 de enero de 2011

Cuando menos piensas sale el sol

Ella, tan hermosa como siempre, estaba ahora llorando, derramando lágrimas por un amor no correspondido.
Nadie podía consolarla, nadie podía ayudarla a superar su malestar.
Tenía la mirada perdida, estaba ausente...
- ¿Sabes? - de pronto se giró hacia a mí sonriendo - Por fin me he dado cuenta de la realidad.
Yo no la comprendía. Me alegraba de ver una sonrisa en su rostro, pero desconocía el significado de sus palabras.
- Me he dado cuenta - prosiguió - de que no puedo estar llorando continuamente, eso no me devolvera los buenos momentos. Porque los buenos momentos no se roban ni se devuelven, se van y entonces vienen unos nuevos, momentos que fabricamos, en los que ponemos toda nuestra ilusión.
La miré sorprendida por su idea.
- Entonces, ¿qué me dices? - preguntó - ¿Me ayudas a crear esos buenos momentos?
Y así, sonriendo, se alejó de mí mientras tarareaba una bella canción que ya casi había olvidado.

"Cuando menos piensas sale el sol"

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